Fiesta del deseo – Tanabata 2016

Compartimos con vosotros las reflexions de Emma, Estel, Mar y Josep sobre la fiesta del deseo celebrada el pasado 7 de julio al dojo de Sant Pere de Ribes:

“Es la tarda, el sol afloja, hay una lluz cálida i el aire caliente va y viene.

Niños, niñas, bebes, abuelos, padres, madres, deseo, pasteles, cocas, limonadas, juego, dar, recibir, sonrisas y risas.

Celebrando en família la fiesta del deseo colgando nuestros deseo en los arboles y compartiendo juegos, obsequios y comida. Compartiendo en definitiva, el ir y venir de la vida que un día como hoy nos recuerda que se nos hace más ameno en compañia.

¡Grácies a todos!”

Emma.

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“Este año la Fiesta del Deseo me ha regalado una máquina del tiempo. He viajado a aquel árbol donde hace un año un deseo quedó olvidado en una rama. Me ha permitido hacer el camino hasta el día de hoy sintiendo cómo en este año los cambios se han ido produciendo abriendome a vivir cada vez más plenamente. Si cojo una franja del tiempo muy pequeña, puedo verme viviendo la impaciencia por la necesidad de ver “resultados”. Si miro el movimiento de todo el año, estoy contenta de ver los cambios que se han ido produciendo y poder vivenciar el vaivén de la VIDA.

Gracias por este día.”

Estel.

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“Llegamos a Ribes a media tarde, el sol empieza a bajar y se respira aquella calor de la tarde de verano. El dojo está lleno, algunas caras me son conocidas, otros es el primer vez que nos vemos. Se respira mucha vida…

Magda nos invita a parar y escuchar el qué se está dando. Nos invita a conectar con nuestro deseo y apuntarlo en una cartulina. Es un momento mágico donde pequeños y grandes entramos, en busca de aquello que nos mueve.

Cada cual desde su ritmo, desde su sensibilidad plasma su deseo en un trozo de papel amarillo o lila. La puerta del dojo se abre y empiezan a salir los primeros aventureros dispuestos a colgar el deseo en alguna rama del espacio exterior. Es un momento de explorar y de soltar. Se crean expediciones diversas y es bonito encontrarse con alguna familia que ha escogido el mismo árbol o que vuelve sonriendo de haberlo ya colgado.

Después de este contacto con la natura volvemos hacia el dojo. Fuera/dentro, concentración/dispersión, tensión/distensión. Una vez más la vida nos enseña que todo es movimiento. Ahora es el momento del juego. Y el ambiente cambia, sube el tono de voz, los movimientos… Y se inicia un trayecto laberíntic que nos trae a un número que indica el regalo que nos ha tocado. Es bonito ver las caras de sorpresa de los que abren un regalo, de los que esperan su turno, de los que observan a quienes le ha tocado el regalo que él ha traído… Un momento de intercambio de sonrisas y de trocitos de cada cual.

Acabamos celebrando esta fiesta rodeados de unos platos exquisitos, en un entorno muy especial y creando un ki muy agradable.”

Mar.

“El centro de la renovación y la continuidad de la vida.”

Josep.

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